Manda huevos que la primera tortilla de patatas que (trato de) cocino sea a 10.000 km de distancia de mi casa.
He de decir, que antes de embarcarme en este viaje, mi madre trató de prepararme para representar a España en el oriente lejano. Me obligó a renovar ropa interior, me enseñó a planchar una camisa y a cocinar una tortilla de patatas. 3 cosas fundamentales.
Sin embargo, hacer una tortilla de patata bajo la atenta mirada de tu madre no es lo mismo que hacerla tratando de recordar qué era lo que había que hacer, en una cocina extraña y sin saber muy bien por dónde empezar.
Mi intención era invitar a los japoneses que tan amablemente se han dedicado a alimentarme a un plato cuanto menos, típico español. Sin embargo, el mismo extraño sentido arácnido que me hizo separar la ropa de color antes de poner la lavadora, me dijo que sería mejor no invitar a los japoneses "a la primera", y asegurarse de que uno es capaz de llevar a cabo semejante tarea.
De este modo, hace una semana, me metí en la cocina armado con un puñado de patatas, una sartén, unas cebollas, sal y unos huevos. Al principio todo fue bastante bien. Corté las patatas en una especie de plástico rígido que hace las veces de tabla de cortar. Al ir a echar los trozos en la sartén, el plástico se dobló como un trampolín y lanzó todos los trozos de patata sobre mi cabeza. Recogí los trozos, los lavé, batí los huevos, corté la cebolla y lo junté todo en la sartén. En ese momento me di cuenta de que no tenía un plato o superficie plana suficientemente grande para darle la vuelta a la tortilla.
Mientras veía como mi tortilla se iba chamuscando por abajo, busqué por toda la cocina y encontré un plato grande de plástico que me sirvió para voltear la susodicha. Al final, le di un par de vueltas y la saqué de la sartén.
Me senté completamente feliz y orgulloso a comerme mi obra maestra. Al probar el primer trozo me di cuenta de que las patatas estaban duras. Bastante duras. Además, como muchas madres y expertos cocineros se habrán percatado, olvidé por completo ese pequeño polvo blanco llamado sal. La tortilla en si tenía buen aspecto, pero deliciosa, lo que es deliciosa, no estaba. Tampoco estaba mala, simplemente, no estaba. Comer una tortilla sin sal es como comer aire. Pero al menos alimenta...
El segundo intento de tortilla, iba más preparado. De todo se aprende, o al menos se debería. Corté las patatas y al irlas a verter sujeté el plástico con las dos manos. Bien. Luego batí los huevos y eché la cebolla, y la sal. Doblemente bien.
Estaba ya creyéndome Arquiñano cuando decidí que era la hora de darle la vuelta a la tortilla. Abrí el armario donde una semana antes había encontrado el plato grande y blanco y me encontré con su ausencia. Desesperado, rebusqué por toda la cocina, pero no encontré nada. Decidí que lo mejor sería usar otra sartén, de diámetro similar. Cogí la primera que pillé y le dí la vuelta a la tortilla. Un consejo para aquellos que se encuentren en mi situación alguna vez, incluido yo mismo la próxima vez que lo intente. Si se usa una sartén para dar la vuelta y luego se emplea dicha sartén para calentar la tortilla, asegúrense de echar aceite en la sartén.
Yo, que no lo hice, pude comprobar que cuando le quise volver a dar la vuelta a la tortilla, sólo una parte cedió. La otra se quedó aferrada a la sartén superior desafiando las leyes de la gravedad. Este pequeño suceso, y el hecho de que yo con la espátula esa de plástico soy más bien "poco hábil", hicieron que mi tortilla tuviera apariencia de todo menos de tortilla.
Eso si, esta vez, sabía. No bien, no mal, pero sabía a algo...
Se que publicando esto me arriesgo a desvelar mis inexitentes conocimientos culinarios y que incito a cada uno que lo lea a criticarme/reírse de mi (ahora vais a ser todos Ferran Adria no te jode) pero bueno, a lo mejor así descubro el secreto y consigo sorprender a los nipones.
PD1: Siento el retraso!! Semana ajetreadísima!! ISF, dos exámenes, speech en koreano (sí, sí, estuve 3 minutos y medio hablando en koreano a toda mi clase acerca del fin de semana WUEBA!), concierto con los Kurutogui.... ya os contaréeee.
PD2: Tengo el concierto grabado, al menos LA canción que tocamos. A ver si la subo.
PD3: Tengo el speech grabado también. Puestos a suicidarse públicamente tras la tortilla de patata poco más queda por decir...
PD4: Hace frío!! hace mucho frío!! Y dicen que se acerca la nieve!! Nieve? eso que es lo que es???
PD5: Peibol, mira lo que hago en mis clases de dibujo!!
Eso sí, esta semana tuve examen de norma. Pero sin Chaveteros, Coños hembra y coños macho, y sobretodo sin los correspondientes gallos al pronunciar tolerancia!
PD6: Químicos os echo de menos!!!!! Aquí los koreanos son unos inocentes!!! Para hacer los exámenes, nos sentamos todos juntos, unos al lado de otros!! Simplemente nos dicen: "No copieis".... y ya!!! Os necesito aquí a mi lado, que no se suficiente koreano como para copiar acerca de la histéresis y de los superconductores!!. Bueno os echo de menos a todos los que compartís conocimientos en momentos difíciles, es decir, todos menos Marta, que se abraza a su examen y no deja ni que la luz del sol lo vea...
PD7: Le estoy poniendo los cuernos a House. He encontrado una droga mejor. Para disfrutarla, se requiere algo de inglés, que te gusten los webcómics y que te guste el rol. Afortunadamente cumplo los tres criterios... Para los que estén como yo, os dejo esta obra maestra que me mantiene entretenido estos días...
Es buenenisimísimo!!!









